internacionales , noticias , periodismo , politica , sociedad , Tierra Uno , violencia Domingo, 17 julio 2016

Turquía o “Cómo no dar un Golpe 101”

Parlamento turco bajo fuego de los insurrectos. Pero no bastan los cañones para un golpe de Estado. (imagen abc.es)

Parlamento turco bajo fuego de los insurrectos. Pero no bastan los cañones para un golpe de Estado. Imagen: abc.es

Lo que no te mata te hace más fuerte. El reciente intento de golpe en Turquía contra el gobierno de Recep Erdogan, autoritario pero democráticamente elegido, ha culminado en un estrepitoso fracaso en todos sus objetivos, sobre todo porque acaban de dejar un régimen más poderoso y listo, según sus palabras como un “regalo divino”, para hacer una purga.

Golpista turco capturado por la multitud. (imagen: australiannetworknews.com)

Golpista turco capturado por la multitud.  Imagen: australiannetworknews.com

El golpe militar fue ejecutado con brutalidad, poco cálculo de las fuerzas a emplear e incompletos movimientos tácticos. El Parlamento turco fue bombardeado junto con estaciones de policía, pero Erdogan no fue capturado por los golpistas. El Presidente recibió la lealtad de un sector de las fuerzas armadas y una parte importante de la población acató su llamado mediante videoconferencia clandestina a resistir en las calles.

Los turcos desarmados se interpusieron en el camino de los tanques, que avanzaban intimidantes pero sin apoyo de la infantería, y marcharon en un notable contraataque civil contra los insurrectos, junto con las fuerzas policiales que fueron hasta ametralladas por helicópteros rebeldes.

Esta imagen dio la vuelta al mundo. Otras que es mejor no colocar, fueron de intentos similares y tanques pasando de largo. (imagen nbcnews.com)

Esta imagen dio la vuelta al mundo. Otras que es mejor no colocar, fueron de intentos similares y tanques pasando de largo. Imagen nbcnews.com

Los últimos reportes acercan la cifra de muertos a más de 265, junto con un millar de heridos. La debilidad del golpe comenzó a notarse a las horas de iniciado, cuando los partidos políticos, incluso los de oposición, rechazaron el golpe junto con los EE.UU. después de un largo y contemplativo silencio.

Los canales de televisión tomados por el alzamiento (en episodios dramáticos como el de la filial turca de CNN) pronto fueron recuperados por las fuerzas leales. Sin un decisivo control de los puntos claves políticos, militares, mediáticos y con fuerte rechazo y violencia en las calles, la intentona no cumplió con lo básico del curso “Cómo dar un Golpe 101” fracasando magistralmente.

Asalto masivo a un tanque. Cuando se abre fuego contra los civiles, el golpe entra en un camino de no retorno (imagen: independent.co.uk)

Asalto masivo a un tanque. Cuando se abre fuego contra los civiles, el golpe entra en un camino de no retorno. Imagen: independent.co.uk

Erdogan amaneció esta mañana con un poder renovado, pasado por esta prueba de fuego y con ganas de tomar la revancha. Solo por el momento no solo hay 2800 militares bajo arresto, también se han destituido a casi 3 mil jueces y se ha ordenado la detención de 9 miembros del Tribunal Supremo, acusados por Erdogan de ser parte del fracaso del complot que, según él, fue liderado por su archienemigo Fetullah Gulen, un líder religioso en el exilio.

Mientras aún no se aclara con certeza quiénes fueron los cerebros del golpe, el líder turco ejerce en estos momentos el uso de una carta blanca para librarse de sus enemigos.

La herencia de Solimán el magnífico y sus sucesores: el Imperio Otomano, luego transformado en "el enfermo de Europa" (imagen geocalatrava2.blogspot.com)

La herencia de Solimán el Magnífico y sus sucesores: el Imperio Otomano, luego transformado en “el enfermo de Europa”. Imagen geocalatrava2.blogspot.com

¿Turquía, Erdogan? ¿Y qué culpa tiene Fatmagul?

Turquía se ha convertido en un país algo más familiar en Latinoamérica después de la avalancha de machistas melodramas, llenas de Onures y Fatmagules. Más allá de eso, la actual Turquía es la república heredera del núcleo del antiguo y poderoso Imperio Otomano, que por siglos fue el rival más serio de Occidente, y cuyo Sultán era la cabeza indudable del Islam.

El Imperio se descompuso por una mezcla de miedo a la innovación para conservar la tradición y la religión, junto con una esplendorosa corrupción y constantes intrigas palaciegas que pudrieron desde dentro el inmenso poder que ostentaba.

Ataturk: el padre de la Turquía moderna después de siglos de Sultanes guardianes de la Fe (imagen: khakispecs.com)

Ataturk: el padre de la Turquía moderna después de siglos de Sultanes guardianes de la Fe. Imagen: khakispecs.com

Ya decadente cuando fue vencido junto a sus aliados Alemania y Austria-Hungría en la Primera Guerra Mundial, del Imperio Otomano solo quedaron ruinas humeantes. Pero un personaje notable como Kemal Ataturk lideró a los turcos en una exitosa transformación a una república abierta a la occidentalización y, sobre todo, guardiana de un celoso laicismo para mantener a raya el Islam a cuyo predominio se le achacaron muchos de los problemas del antiguo Imperio.

Ataturk fundó la Turquía moderna e impuso al ejército como un guardián que vigilara cualquier tentativa de islamizar demasiado la política de la república.

Hacer este meme que compara a Erdogan con Gollum le valió a su autor la cárcel hace unos meses. (imagen huffingtonpost.com)

Libertad de expresión actual en Turquía: hacer este meme que compara a Erdogan con Gollum le valió a su autor la cárcel hace unos meses. Imagen huffingtonpost.com

Erdogan representa el intento más exitoso de horadar el laicismo de Ataturk. Aprovechando entre otras cosas el desencanto de Turquía hacia Occidente, que incluye una eternamente pospuesta membresía a la Unión Europea de la que quiso formar parte, su partido islamista logró llegar al poder mediante elecciones. Erdogan reestableció algunos símbolos otomanos, endureció la represión contra los medios de comunicación y los arrestos arbitrarios de opositores.

Su gobierno ha sido acusado de estar no solo en escandalosas redes de corrupción, sino de brindar apoyo a las fuerzas del Daesh (Estado Islámico) que combaten en el vecino sureño de Turquía, la destruida Siria. Todo indica que después del golpe, Erdogan podrá apretar su guantelete de hierro con más fuerza sobre el país

El apoyo al sanguinario Daesh está entre las cosas por las que muchos no veían mal un golpe a Erdogan. ¡Ah, las zonas grises! (imagen resumenmedioriente.org)

El apoyo al sanguinario Daesh está entre las cosas por las que muchos no veían mal un golpe a Erdogan. ¡Ah, las zonas grises!  Imagen resumenmedioriente.org

Casos como el golpe en Turquía nos ponen también en el incómodo dilema del apoyo internacional a golpes hechos contra regímenes en el umbral de la legitimidad o democracias decantadas en autoritarismos. No es ningún secreto que la caída de Erdogan habría sido conveniente no solo para Occidente, sino también para Rusia, al borde de un conflicto cuando el régimen de Erdogan derribó un cazabombardero ruso de manera artera.

Tampoco iba a resultar muy incómoda para la opinión pública adversa a su creciente despotismo sus objetivos ultraconservadores y su soporte vital al Daesh. Pero en estos casos un golpe, como el que recibió el islamista Morsi en Egipto por parte de una junta militar pro-occidental, no hace más que congelar el problema y ocasionar otros en casi de éxito, o agravarlo en caso de fracaso. En este caso, ha resultado en un victorioso Erdogan, con ganas de ser más Erdogan que nunca.

 

Andrés Paredes

Relaciones Internacionales y otros conteos regresivos