Tierra Uno Jueves, 3 septiembre 2015

Inmigrantes expulsados: Maduro y Trump se dan la mano

Andrés Paredes

Relaciones Internacionales y otros conteos regresivos
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Foto: EFE

Miles de colombianos asentados en Venezuela han sido expulsados por el gobierno de Nicolás Maduro, quien suma la xenofobia al arsenal de la autocracia chavista. Históricamente es característico de muchos gobiernos de nefasta recordación el institucionalizar y promover vigorosamente el prejuicio y desprecio hacia minorías locales de otras nacionalidades. También es un recurso para distraer o cohesionar a la opinión pública en torno al rechazo al “otro”, resaltando en el discurso oficial características negativas de un grupo determinado, para ejecutar con el mismo acciones indiscriminadas y en masa. En el caso de los colombianos, la población fronteriza en el estado llanero de Táchira es acusada por completo de ejercer la prostitución o el contrabando o, recurso clásico en Venezuela desde Hugo Chávez, de albergar paramilitares que planean asesinar al Presidente.

Consterna que en dos países que comparten frontera, idioma, historia  y hasta diseño de bandera, uno de ellos haya tomado medidas masivas de expulsión y deportación con la población del vecino. Este recurso extremo puede obedecer a la percepción del régimen de su paulatino deterioro, que se puede acentuar por la visible caída en el precio del petróleo, el recurso que ha permitido hasta ahora costear la ejecución de muchas políticas insensatas y financiar el apoyo en el exterior de varios países vecinos. No se les ha ocurrido nada mejor para ganar un poco de tiempo que abrir un frente externo. Mientras los colombianos expulsados de Venezuela (con sus casas marcadas con una D para demolición) comienzan a provenir no solo de la frontera sino también desde Caracas, el gobierno de Santos ha procurado infructuosamente llevar el tema a la OEA o que sea atendido con urgencia por UNASUR.

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Foto: AFP

 

Al mismo tiempo, en las entrañas del “monstruo yanqui” que también le sirve al chavismo para distraer las miradas, la candidatura de Donald Trump crece con fuerza. ¿Y en qué se basa? Principalmente en expulsar a los inmigrantes de su respectivo país vecino, México, de vuelta por donde vinieron. ¿Cuál es la razón? Porque son delincuentes, narcotraficantes y demás plagas, según propias declaraciones que se ha negado a retirar. Vueltas de la vida, Maduro llamó a Trump “enfermo mental” por estas declaraciones.

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imagen: RCN

 

 

Pero más allá de dos demagogos gritones, la principal diferencia es que Trump aún no llega al poder, y es poco probable que lo haga. En Venezuela, el régimen de Maduro amenaza con mantenerse, deteriorado y podrido pero en pie, por un tiempo indefinido. Hoy, como un clásico ejemplo político donde los extremos se tocan, la extrema derecha norteamericana y la extrema izquierda bolivariana se dan la mano en lo que a política inmigratoria se refiere. Trump si no está copiando ya alguna de las excusas de Maduro para expulsar colombianos, debe por lo menos mirarlo por televisión con cierta envidia.

Los conflictos armados, las crisis económicas y,  por sobre todo, los desastres ambientales que hacen cola en nuestra historia a futuro a mediano plazo, tienen un potencial para generar desplazamientos de poblaciones con mayor frecuencia. ¿Nos espera un mundo con un discurso más xenófobo, del cual Maduro o Trump solo son burdos mascarones de proa?

 

 

Andrés Paredes

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