internacionales , Tierra Uno Lunes, 6 abril 2015

147 muertos y un estado fallido ¿Qué está pasando en Kenia?

Andrés Paredes

Relaciones Internacionales y otros conteos regresivos

147 muertos y un estado fallido 

(título original)

Foto: EFE.

Foto: EFE.

Escribe: Andrés Paredes

En una lectura descuidada, la espantosa masacre de 147 personas en la universidad de Garissa en Kenia puede parecer exclusivamente religiosa ya que su responsable, el grupo extremista Al Shabab, está conformado por fundamentalistas del Islam wahabitas. También por el intento por parte de los terroristas de ubicar a los estudiantes cristianos de la universidad para centrar su ataque en ellos, aunque el atentado también terminó con la vida de numerosos musulmanes. Pero la médula de este horroroso hecho es geopolítica y está en el vecino norteño de Kenia y paradigma del estado fallido: Somalia.

Desde 1991, Somalia colapsó como un ente estatal, primero separándose en diversas zonas de control que también se desintegraron. A partir de ese momento Somalia se convirtió en una tierra sin más autoridades que pequeños señores de la guerra peleando por parcelas de poder. Las aguas somalíes se convirtieron en el escenario del retorno de la piratería marítima. La misma capital Mogadiscio fue separada en zonas de control, y solo una parte de la ciudad quedó en manos de un fantasmal gobierno central.

(fuente: http://isssomalia.org/somalia-political-conflict-map/)

(fuente: http://isssomalia.org/somalia-political-conflict-map/)

En medio del caos surgieron estados algo organizados en parte del territorio, como Somalilandia y Puntlandia en el norte y la Unión de Cortes Islámicas (UCI) en el sur, ninguno reconocido internacionalmente. De manera gradual, el gobierno federal retomó parte del control del territorio con ayuda de fuerzas etíopes en 2006 y luego en 2011 con ayuda de Kenia, el vecino sureño de Somalia. Gran parte de la campaña de reconquista del gobierno central se llevó a cabo sobre el territorio de la UCI, por la prioridad internacional de la cercanía de algunas cortes islámicas con Al Qaeda. Finalmente, una gran sección de la UCI aceptó ser parte del gobierno reunificado, pero otra parte se rehusó: ellos se identifican como Al Shabab (La Juventud) y juraron vengarse de la intervención extranjera.

En 2010 miembros de Al Shabab fueron responsables de la matanza de 76 personas en Uganda, país que también intervino en Somalia, mientras las víctimas veían en espacios públicos el partido España-Holanda del Mundial sudafricano. Luego Kenia se convirtió en objetivo con  la masacre de 67 personas en un centro comercial de Nairobi en 2013. Esta última incursión ha tenido un saldo aún más sangriento. Al Shabab juega sus últimas cartas para forzar a Kenia el retiro de sus fuerzas en Somalia, que ahora trabajan dentro de la misión conjunta africana (AMISOM). La respuesta del gobierno de Nairobi (capital de Kenia) ha sido el bombardeo de los campamentos de Al Shabab dentro del territorio aún controlado por la UCI. La reunificación de Somalia se sostiene principalmente en la derrota de los remanentes de Al Shabab y la posterior negociación con los estados autónomos del norte.

Kenia es un país africano con cierta estabilidad y algunos buenos indicadores económicos. Pero la presencia de un estado fallido en las fronteras tarde o temprano pasa una factura muy alta. Posiblemente la de este jueves no sea la última tragedia causada por Al Shabab, mientras los huesos fracturados de Somalia no acaben de soldar y siga constituyendo el principal foco de problemas al este de África.

Andrés Paredes

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